¿Presumida yo? pues sí, a veces…
Inteligencia: es la capacidad evolutiva por la cual el individuo es capaz de tomar decisiones dependiendo de su entorno, y mejorar sus condiciones de supervivencia, como individuo, como grupo o como especie. Esta definición se basa en que no vivimos para pensar, sino que pensamos para vivir. (Sacado de mi querida Wikipedia, pero sin tomar en cuenta los diferentes tipos…)
Me considero una persona inteligente, no soy un genio pues tengo muchas limitaciones. Pero este fue siempre un rasgo que hizo que me destacara, como dice el refrán: “En el país de los ciegos, el tuerto es el rey”. Lo lograba sin hacer prácticamente ningún esfuerzo, y la verdad es que eso era suficiente para mí, ni antes ni ahora me preocupo mucho sacarle provecho a mis capacidades.
El detalle esta en que siendo adolescente, debido a mis experiencias y relaciones familiares, este rasgo se convirtió en mi cualidad más valorada por los demás, o al menos por aquellos de los que más necesitaba atención y aprecio (realmente tampoco es que era muy tomada en cuenta…). Parecía entonces el único aspecto positivo respecto a mi persona, algo que por desgracia termine creyendo.
Esto hizo que me viera en la necesidad de sacarlo a relucir de alguna manera, aunque en realidad no quería presumir, sino ser aceptada… y a pesar que no asumía una actitud soberbia, pues solo deseaba ayudar y demostrar que podía (no regodearme o alabarme), de todas formas para ciertas personas fue evidente, y se convirtió en un defecto que surtió el efecto contrario al deseado.
Con el tiempo me di cuenta de ello y me avergonzó sobremanera, por lo tanto tomé la decisión de evitar ese comportamiento, pero no es tan fácil como pensaba, hay ciertas costumbres que arrastramos por muchos años, y que terminan convirtiéndose en un lastre invisible. Sin importar que me haya dado cuenta y conscientemente lo reprimía, pues mi inconsciente me traicionaba…
Probablemente mi personalidad y mi relación con los demás no me hagan parecer presumida, ya que después de todo siempre pertenecí al bando de los desadaptados… Era la candidata perfecta en el grupo de los estudiantes modelo, hasta los populares me solicitaban ya que les resultaba un espécimen interesante, pero yo era atraída inevitablemente hacia los antisociales y despreciados.
Entonces me di cuenta, que en realidad esa actitud de la que hablo no la demuestro con todos, sino con determinadas personas… aquellas que me retan en ese aspecto, las que pareciera que libran continuamente una batalla intelectual o de conocimiento, y las que aún no me aceptan y me importa lo que piensen. Es triste esto último, pero es peor con aquellos que ni siquiera me agradan…
En el fondo era una forma de decirles: “Pudiera adaptarme a tu entorno, pero no me interesa”, sin embargo no era la mejor manera, porque esa actitud demuestra lo contrario… Y respecto a los que me importan pero se que en el fondo no me aceptan… creo que deberían hacerlo por todo lo que represento, y no por una característica a la que ni yo misma le doy demasiada importancia o valor…
Poco a poco me he ido desvinculando de todo esto, fui madurando y ya no ansío ser aceptada ni demostrar, pero como mencione antes, dejar atrás ciertas cosas suele ser más difícil de lo que parece, y no hace mucho alguien que me conoce muy bien me hizo la observación de que a veces asumía una actitud que me hacia parecer una presumida, me dolió por supuesto... pero tengo que reconocerlo.
P.D. Lo que valoro en los demás no tiene que ver con sus capacidades intelectuales… sino con su forma de ser, de sentir, que sean auténticos… y la esencia que los define.




















